miércoles, 11 de marzo de 2015

Bitácoras del cascajal

En 1998, mientras cursábamos Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica, tuve la dicha de coincidir con un hermoso grupo de personas que aunque éramos de carreras disímiles, compartíamos el gusto por la literatura y éramos aspirantes a poetas y escritores. Nos reuníamos alrededor de Macarena Barahora, Adriano Corrales, Leda Astorga y nos aglutinamos en un taller que llamamos 5 y 1/2. Logramos un par de publicaciones hasta que los estudios forzaron nuestra separación. Este fragmento es de aquella época, inspirado por un buen amigo y un poema suyo que me caló hasta el alma: Ronald Martínez Villareal y sus bitácoras del cascajal.
 
 
 
 
Acostumbrado al recuerdo

y olvidado de la infancia

acaricio la tibieza de unas manos

hijas del río o de la sombra

de tantos soles y espumas

que parecen mulatas de la tierra y el cielo.

 

Martillo con pie firme cada centímetro de esta tierra

vientre de cascajo

y prendido en los recodos de cualquier quebrada

amanezco constante y atardezco eterno

como ausente de tantas noches

de llamadas y de versos

para buscarte en cualquier hoja

o un rancho cubierto de sueños

 

así sos vos,

con los cachetes empolvados y

el pelo encrespado a fuerza de sudor y montaña

una raíz quejumbrosa, tendida entre el zacate

y dormida al son de una matraca

o de un bonguero

 

De las sabanas implacables

y los montes interminables

nací yo

hijo del valle y la neblina

para encontrarte entre todos estos autos

como una palma o como un jiguero

como las calles ardidas entre cada verano

y como noche oscura

con las lunas de tus ojos

enfrentadas a la bicicleta del recuerdo

que cada martes recorre el mismo camino para encontrarte

a luz de la memoria

 

Así es esa tierra de maíz

de arroz, de caña brava

polvo que vuela

y polvo que cae con la madrugada

 

arrepentido gris

azul carbonizado por el sol

cantera de noches y de copas

edades del color del pujagua

y que de noche se fermenta

al pasar por las vitrinas y las barras

para ascender entre vapores hasta el cielo

y tirarse en carrera desde el monte de la cruz

hasta el tempisque

y ahogarse en el golfo y el estero

 

así sos vos

brazos de selva, de bosque seco

mirada de coyote y voz de congo

retumbo solitario del alma

que a gritos me la arranca

y me la devuelve tallada

y cóncava

para que la sople la dicha

y cante con el sabanero

las bitácoras del cascajal

como un himno a la ocarina

y una marcha a la nobleza.

2 comentarios:

  1. Acá la bitácora original, editada por la edad. Gracias hermano Godínez por el intertexto.

    BITÁCORAS DEL CASCAJAL
    Me preparo, con los zapatos sucios,
    la espera vencida y una acostumbrada a transitar
    sin licencia ni vergüenza.
    Llevo en la mochila juguetes de barro y caderas absolutas
    para no confundirme con un comprasueños perdido en necedades.
    Hijo del Cascajo, del Río y de mis ambiciones.
    Buscame en el recodo polvoriento del camino
    Escapando en la bicicleta de un verso
    o en la raíz de tu poema,
    en tu llanto abrupto
    o la palma de tu mano.

    ResponderEliminar
  2. Igual que hace 17 años, me conmovió. Ya estamos en la adolescencia de nuestro verso.

    ResponderEliminar