Y quiso Dios que
tu nombre fuera el mismo de mis sueños
Que tu rostro
fuera el solaz de mi fatiga
Tu presencia la
mas querida
Cuando todo estaba
a la deriva
Y nuestros
caminos se unieron sin pedirlo
Fuimos dos y
fuimos cinco
Contamos con el
lujo de contarnos
Y nada mas somos
y nada mas queremos
Que escucharnos y
reírnos
Que mirarnos y
tenernos
Que contar, como contó
Benedetti
Quizás hasta dos,
quizás hasta 5.
Y no hay destino,
solo camino
No hay una meta,
no es un delirio
Solo somos lo que
necesitábamos:
Amigos, vestigios
Una mano que
conduce, otra que crea, una que da y otra que recibe
Complementos,
fugitivos, complices de sueños
Veteranos de la
vida que aprendieron a querer
Y sueñan con
olvidar o quizás ganar
O quizás perder
O simplemente estar.
Porque desde que
tengo tu presencia entre mis dientes
Cada amanecer
llega desvelado, tardío
Cada lluvia deshace
tèmpanos olvidados
Inunda recovecos
perdidos y amordazados
Y las tardes son
como esos vientos fríos
Que anuncian el
momento màs feliz del año
Solo sè que voy
de camino
Y tu sombra ocupa el vacío que dejaron otras manos,
otros dedos, otros rostros,
que qiera Dios voy a enterrar muy lejos..
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