Mi corazón
llegó a ti antes que mi cuerpo
Mis ojos a
la luz de tu nacimiento
Tus dedos a mis dedos delirantes
Y tu voz como en llanto
me llenó el otro lado de la soledad
Hijo mío,
profeta de hornos y leones,
Que nuestras
verdades se junten
Y que tu
juicio nunca se nuble
con los
recuerdos de un futuro que no fue
20/7/2020