Es efímero
el talante de mi sosiego,
La terca ceguera
ante la verdad me entristece.
Tu rostro
aparece y desaparece ante mi como un mensaje nuevo y fugaz
Envolviendo
en llamas o agravios mi soledad y mi presente.
Las ínfulas
de soldado se caen ante tu selectivo silencio
Nunca un si
Un quizás
tal vez perdido
Milimétricas
respuestas, perfectas, correctas
Para quien
como Yo
anhela el desconcierto de un guiño
Pero como vos,
no desea el
otoño de algo que nunca fue, pero parecía.
Un jardín
de apariencias y desaciertos
Un huerto
de agrias esperanzas.
Crepusculares
como las ofrendas de la prisa
Que salen
al paso de un final eternamente alargado.
Adiós que vendrás
mas tarde que temprano.
Ojalá el
regreso a tu nunca
Sea un beso
entusiasta de amor esperado.