Algunos de los papeles que encuentro no tienen fecha, ni nombre ni dedicaciones. Son pedazos de historia, algún recuerdo, una fugaz elocuencia. Alguno de estos momentos logró escaparse y se convirtió en este retazo:
Ellos no tienen rostro
solo mazos y martillos
y golpean con ambas manos
el cielo en franca destrucción de nubes
o la tierra en percusión de piedras y ríos
-y así es como surge un árbol-
fundido en medio de todas las miradas
- que no lo ven -
y en medio de todas las gentes
- que lo evitan -
rojo en medio de nada
nada adornándolo todo
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