Supongo que odio las ceremonias, más áun sabiendo que este será mi diario público. Nunca me gustaron las convenciones pero aprecio su existencia . No soy hincha de las reglas, pero considero necesarias algunas, aunque sea para validar las transgresiones.
Aquí, hoy, coloco la primera piedra, espero que de muchas para hacer mi catarsis.
Mi primera entrada será este, que es del 27 de noviembre pasado, no por nada en especial, simplemente lo tengo lo a mano:
Deuda
Me debes un beso
o dos
o tres
o la boca entera
o tan sólo me debes un silencio
mientras manoseo el juramento
de permanecer impávidos
y ataviados de venenos
Me debes una canción
una mirada
una sonrisa cortada por la estoicidad
Me debes un "sí quiero"
Un grito o un susurro me da igual
Lo quiero igual que el primero
con la solemnidad de una promesa
y con el convencimiento de que se quiere algo
- Bueno o malo -
con la pasión que se quiere uno mismo en las madrugadas
Me debes un paseo
algo íntimo
por las complicidades de sabernos compañeros
testigos cuidadores de secretos
hombre y mujer que se deben el respeto de faltarse el respeto
no con caricias y no con indiferencia
con admiración y afecto
y con ese deseo que hacer hervir cada palmo de piel
mientras el otro se desvela mascullando un nombre
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