Allá por junio de 2010, me daba un gusto inmenso trabajar como reportero para un semanario que llevo en el alma. Justamente el 12, quedé atrapado en el patio (con una vista excepcional al alicaído San José) de la Iglesia de las Ánimas, la que está cruzando la calle del venerable cementerio general... Y llovió.
Llueve detrás de Las Ánimas
sombras con charcos
gatos y cuervos
El cielo o las nubes se iluminan indistintamente
y bajo los dos mangos del solar
los yigüirros se mojan y cantan,
- se mojan y cantan -
Llueve detrás de Las Ánimas
y frente al cementerio
y la lluvia llega hasta Barrio México
y posiblemente más allá
igual bailan y se funden
las gotas con los niños
de las escuelas olvidadas
del distrito Hospital
Tonos de gris con blanco
nubes negras como traje de recién casado
nadie me ve y nadie me oye
nadie me acompaña
y Yo sin paraguas
sin prisa
con los ojos dormidos
y mientras tocan las campanas
las tres de la tarde
sigue lloviendo detrás de Las Ánimas
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