El humor siempre ha sido una parte importante de mi quehacer y de mi ¿Qué Hacer?. Acá una fantasiosa misiva (sobre todo por la parte del dinero)...
Señora
del cielo lejano:
Sufrida
en mis manos y
en
los siete vientres deambulantes
de este verdadero rumiante del amor
(que
cada noche repasan
los
movimientos de la noche anterior)
Quiero
hallar gracia ante sus ojos
para
recibir un beso
sin el tedio de
sentirla clavada a las otras manos
y a
los otros vientres.
(que
cuelgan de su cuello
como
trofeos de batalla.)
Para
ofrendar a Dios una guerra contra mi mismo
un
consorte beatificado
por las virtudes de Su pecado
es
decir,..
sincerarme
hasta el tuétano del alma
para
decirle que aprecio su fortuita y genuina admiración
por
mí y mi dinero,..
más aún su implacable deseo de gastarlo junto a mí
pues
siento una verdadera fe
y un abnegado deseo de pobreza,
Sin embargo
tanta
virtud en usted me conmueve tanto,
que
deseo pecar de muerte
para enmendar las buenas obras que cometiera con su justa
complacencia,
de manera que espero disfrute
la presente carta explosiva.
18 de agosto de 2000
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