Mírame;
ya
no es el rostro de aquel espejo
la
misma noche del alma
los arrojó en ventanas distintas
Mírame;
que no es solo mi nombre el que muere
mírame ahora,
cuando reclama la voracidad del deseo,
-respiro
desprecio-
mírame ahora
y sube por mis costillas como escaleras
y
abraza la fe de mis ojos
los
silencios tendidos alrededor de mis labios
Mírame desigual y vivo
mírame silbando y satisfecho de la vida
mírame ahora, nocturno e indescifrable
perplejo
por tus ojos
estigmatizado de tus palabras
Mírame y calla
solo
calla
no
digas nada
y
solo mírame
Y dime por los cañones de tu garganta
si
te estorban mis preguntas.
No
imagino un castigo más terrible que esta, tu indiferencia
Quiero
que me mires
solo
que me mires
solícita o glacial.
Mírame
y conquista con tu mutismo
el
afanoso quehacer de mi alma
y
consigue de entre tus dientes
una
risa cualquiera
abre
la boca
y
lábrame un beso
discurre
por mi vida
y
dispara,
que
osaré recibir las heridas
para
alimentar mi cuerpo y mi alma.
1 de mayo 2000
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