La imposibilidad como constante. Hay temas y temas, rostros, fechas, tiempos. Algunos versos no necesitan tanto. Con preguntas basta.
¿Y qué si te quiero?
¿Y si me preguntas?
¿Y si respondo?
¿Qué pasa si digo tu mano
o tu pecho
o tu espalda
Y ese sabor me queda en la boca?
¿Y qué tal si tus ojos caminan despacio como los míos?
¿Y si se encuentran?
¿Y si se reconocen?
¿Y si algún tatuaje susurra las cosas que siempre quise escuchar?
Abrazos, dedos entrelazados, palabras sinceras de cariño y deseo
¿Y qué pasa si en estas tardes de frío tropical
decido que estas letras se graben y sepulten la imposibilidad de besarte?
Porque en el fondo lo que deseo es tener tu rostro frente al mío
- con las dos manos -
Sentir tus mejillas y darte un beso que no olvides...
Mi primer beso,
el tuyo quizá…
Y no decirte nada más,
porque no hay nada que decir
Y tomarse un café
disentir, ignorar que nos está pasando
Y comerse una tostada
Reírse con jalea o dulce de leche
y aún con esa risa dulce entre la boca despedirse
Y quedarme pensando
¿Y qué pasa si te quiero?
¿y si me hubieras preguntado?
No hay comentarios:
Publicar un comentario