lunes, 9 de marzo de 2015

Aquí

Siempre hay pájaros que anidan en lugares poco convencionales, esto gracias al poco entendiemiento en cuestiones humanas y nuestra antinatural lógica. A veces hay pájaros que anidan en nuestro corazón, justo donde más nos estorban y por esos los recordamos eternamente.

Basta con que duerma una siesta
un arrullo en el piso de cualquier oficina
y se siente como una actitud casta y renovada

Siempre con la misma pasmosa tranquilidad
una debilidad que parece política
por lo poco provechosa que resulta

Lo cierto es que tras cada minuto de insubordinada espera
la congoja se hace terrible y cruenta
lo inaudito racional
y se materializa con molesta suspicacia
la inquietud de las noches anteriores

Con el más alto agravio, me ignoras
no vos, sino tu recuerdo
y de repente sos la enfermedad crónica
el trote largo y diario
un súbito prúrito en las rodillas
una foto
cualquier cosa inconveniente
y esta vez, vos, no tu recuerdo
me alegra.

Así, de cualquier modo
te encuentro allí
y descubro lo milagrosamente contagiosa
que es la alegría de vivir

Y hablamos
vívida, tu imagen y Yo

El borrador de la conversación está perdido
¿pero qué importa?
con su luz departo con agrado
y en sus hombros descargo lo futil, el fastidio y lo abstracto

Y es tanta la claridad  que ignoro si hay dudas o temores
pues solo tu presencia agita las aguas
como las agitaban en Siloé
para intentar lanzarme cada día a tus profundidades
y curarme de la soledad que llevo
cuando incompleto entiendo
que no estás donde estabas
la ultima vez que te quise...

Aquí



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