Veinte años han pasado, papá,
y tu silencio me sigue hablando.
Dicen que cualquiera puede engendrar,
pero hizo falta un alma entera
para enseñarme, como tú, a amar
No fuiste de sermón ni de discurso,
fuiste de amar sin pronunciar
a mi madre, con lealtad de roble,
y a mí, dejándome andar
No me dijiste cómo vivir,
pero al mirarte aprendí a sentir
que un padre no es quien da la vida,
es quien la hace hermosa,
y un ejemplo para seguir
Tu corazón, una obra de museo,
guardada en nosotros y nuestro andar:
corrigiendo con rigor y peso,
abrazando cuando no podíamos más
Un ejemplo, un amigo,
un papá a la perfección
De quien hace las cosas porque debe
sin ruido y con pasión
nos mostraste el camino
Ahí vamos a la buena de Dios
No me dijiste cómo vivir,
pero al mirarte aprendí a sentir
que un padre no es quien da la vida,
es quien la hace hermosa,
y un ejemplo para seguir
Tu fuiste a quien vi de pequeño
para saber si todo estaba bien,
y a quien hoy recuerdo a lo lejos
para recordar lo que soy
veinte años, papá,
y te sigo mirando
Y te recuerdo hoy como ayer
No me dijiste cómo vivir,
pero al mirarte aprendí a sentir
que un padre no es quien da la vida,
es quien la hace hermosa,
y un ejemplo para seguir
No hay comentarios:
Publicar un comentario