Y aunque probablemente esté equivocado,
no me apetece disipar el misterio del porque he errado.
Ni el ¿por quién?,
ni el ¿por dónde?.
Lo fundamental de equivocarme
es confundir las cosas de manera tal, que crea que sos un botón, o una bengala,
o un pleito de borrachos en una horrible mañana,
para hacer el intento de pasarte por alto
y no tener que disculparme,
a razón de amarte tanto.
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